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Lo material, los sentidos y la desaparición

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Por David Casado Neira.

Cada vez nos encontramos con más indicios de que en la desaparición (en los tres casos) lo material adquiere una significación específica. Más aún en relación a formas de materialidad que de alguna manera podemos entender como infrecuentes, marginales, residuales, obviadas y olvidadas. En ellas además lo sensitivo es ineludible, ya que es a través de los sentidos cómo se establece la relación entre estas y nosotros/as, aún más, lo que denominamos cómo material depende de lo que percibimos:

-Oyendo: de un padre de un desaparecido “Lo más difícil es el constante estado de desasosiego en que me mantengo, pues siempre estoy pensando que, en cualquier momento, llegará a tocar a la puerta. Paso las noches en un duermevela: en cuanto oigo un ruido, por tenue que sea, lo primero que me pasa por la mente es que mi hijo ha vuelto”. (1)

-Viendo: de una oferta de cursos de rastreo y localización de especialista en identificación de huellas humana: “Novedoso curso monográfico de identificación de los rastros que originan las personas con o sin calzado al transitar por diferentes substratos en cualquier lugar. Este curso capacita al alumno para identificar diferentes huellas producidas por el ser humano en su desplazamiento sin vehículos, ya sea con pies desnudos o calzados”. (2)

-Oliendo: de un joven barcelonés desaparecido en Brasil “La familia ha organizado batidas para intentar encontrar Hugo durante este tiempo. En una de ellas, un equipo canino que se desplazó desde Sao Paulo, y que avisó a la misma Paola [la hermana], identificó un palo con el olor del joven”. (3)

-Gustando: durante el periodo soviético en Estonia la KGB llevó a cabo prácticas de desaparición forzada en centros de clandestinos de detención, uno de ellos se conserva en la ciudad de Tartu, situado en el sótano de un edificio de viviendas: el Museo de las celdas de la KGB. Aquí era posible –no sé si aún en la actualidad– dejarse encerrar durante un día un llevar el régimen de comidas con la receta original del rancho de los retenidos. (4)

–Tocando: como en el cruce de la frontera del norte mexicano: “Los muertos se extienden a lo largo del camino. En marzo, un grupo de inmigrantes encontró huesos esparcidos mientras caminaban a través de un rancho. Recogieron los huesos, armaron el esqueleto del desconocido y continuaron”. (5)

Y a través de las somatosensaciones humanas:

-Termorrecepción: Richard Mosse usa una cámara de radiación térmica en su último reportaje sobre refugiados y migrantes para crear imágenes fantasmagóricas, la cámara fue desarrollada para su uso militar y está catalogada como arma. (6)

-Nociopercepción: en una marcha por los desaparecidos de Iguala es detectado un topo “Un presunto elemento de la Policía Federal que vigilaba la marcha en protesta por la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, fue obligado a caminar descalzo con el grupo. […] Aunque en un principio la persona fue soltada por los manifestantes luego de que le quitaran sus pertenencias, la avanzada de la marcha lo alcanzó y le dijo: ‘vas a marchar con nosotros, cabrón’”. (7)

-Propiopercepción: de la relatoria sobre la tortura en México de A Castillo del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (PRODH) “El aislamiento físico, ser encapuchado o vendado implica la pérdida de referencia de su identidad cotidiana. El aislamiento va provocando una paulatina disminución de su capacidad de orientación. Pierde control de su propio cuerpo; todo sus ritmos biológicos son trastocados. Todo depende del Otro”. (8, p. 52)

-Equilibriopercepción: o cuando la culpa es del cebo vivo en Palencia “Según fuentes del Instituto Armado, el individuo, que se encontraba ileso, cayó a la arqueta tras tropezar cuando recogía cebos vivos empleados para la pesca y no pudo salir de la misma debido a la profundidad de la arqueta y a que el fondo contenía fango, lo que habría imposibilitado la salida por sus propios medios“. (9)

El campo de la desaparición parece estar acotado por los siguientes tipos de prácticas:

(i) las de las propias prácticas de la desaparición involuntaria: son el origen, desde la desaparición forzada en la que se ejerce una voluntad externa, aquellas derivadas del desastre involuntario (p. e. avalanchas);

(ii) las de la desaparición voluntaria (opacidad);

(iii) las de la permanencia en estado de desaparición;

(iv) las de la búsqueda, localización e identificación del desaparecido (legas y expertas –salvamento/rastreo y forenses);

(v) las reivindicativas y o denuncia de familias y colectivos, con el apoyo de formas de activismo, o las de denuncia artística, periodística, académica, religiosa;

(iv) las del duelo y la memoria (privadas, públicas e institucionalizadas);

(vi) las del ejercicio de la justicia y reparación oficial;

(vii) las negacionistas y revisionistas.

¿Podemos encontrar formas de materialidad más allá de estas?

Ese parece que es nuestro reto, ya que no se trata únicamente de objetos como camisetas, chalecos salvavidas o zapatos, sino de toda forma posible de persistir en el espacio físico: cenizas, pisadas, drones, hundimientos del terreno, botellas de agua, magnetómetros, graffitis, entre otros. Sobre un reciente caso de cadáveres aparecidos en Central Park: “El primer cadáver se encontró a medio día del martes en la reserva de agua situada al norte del parque, a la altura de la calle 87, no muy lejos del museo Guggenheim. Es una zona muy concurrida por los turistas que se adentran a descubrir las maravillas de Central Park y aficionados al jogging. ‘Pensé que era basura’, comentó un testigo a los medios locales, ‘no parecía un humano’”. (10)

Son todos restos, residuos, rastros, reliquias, y ruinas que adquieren diferentes formas de sentido, “cosas” que se mueven de una categoría a otra, que se significan y resignifican a la luz de diferentes interpretaciones: el envoltorio de caramelo que deja de ser basura para convertirse en evidencia, la huella en el suelo que pasa de invisible a visible, la foto del álbum familiar que ya no es recuerdo sino memoria, un susurro del viento que se convierte en voz y presencia, todo lo que en apariencia es podría ser banal, pero desvela otra vida. Son objetos y fenómenos que tienen un impacto –una presencia– en el mundo físico, “cosas” o materialidades en esta acepción no porque ocupen un espacio/tiempo, sino porque se muestran a través de lo que ocupa un espacio en un momento determinado, bajo la lógica de la presencia. Aquello que de alguna manera está y puede ser (i) percibido, de la forma más inmediata posible a través de los sentidos básicos, (ii) lo que puede ser incluido en el lenguaje (categorizado y catalogado), y/o (iii) lo que puede ser medido, archivado (musealizado) de forma directa (custodiado en su forma original) o indirecta (un registro, un duplicado o una copia). En todas estas formas cada materialidad deja constancia del itinerario y del proceso de la desaparición, en primer lugar porque la desaparición es también una narrativa a múltiples niveles (que se derivan de las ocho prácticas indicadas anteriormente, y en segundo, porque toda desaparición está ligada a un fenómeno de movilidad espacio-temporal (de traslado de lo conocido a lo desconocido, de lo localizable a lo ilocalizable, de lo visible a lo oculto). Dos ejemplos, primero, declaraciones de un teniente de la Guardia Civil sobre un rescate en Pirineos: “Una vez extraviados es importante no seguir caminando, quedarnos quietos en un lugar. Este verano una persona se despistó en la montaña por la niebla y continuó andando. Cuando vio donde estaba no podía ni avanzar ni retroceder sobre sus pasos. Se había enriscado y tardamos dos días en encontrarla”; segundo, de una comunicación personal de una ONG de trabajo sobre el terreno, en un caso de un juicio por trata la testigo (la mujer tratada) no puede ser localizada por el juzgado para que declare contra el tratante, parece que por miedo a ser expulsada del país y poner en riesgo a su familia en el país de origen, durante este tiempo se comunica a través de Whatsapp con un grupo compartido, al que tiene acceso el denunciado.

Más allá de la búsqueda de una certeza las materialidades singulares que nos ocupan son las de los significados difusos, ocultos, emergentes y ambivalentes, las de la multisensorialidad y de los saltos de registro. Todas ellas constantes y persistentes entre los tres tipos de desapariciones, casi me atrevería a decir, la única constante que como una red se fija a todas ellas, no porque en el fondo todas sean lo mismo, ni porque la figura del desaparecido “originario” haya ya permeado a todas de las misma manera y con la misma intensidad, sino porque las formas de habitar, gestionar y analizar la desaparición tienen en común esa persistencia material característica del homo faber, no en el sentido de la sentencia de Apio Claudio el Ciego de quién controla su destino, sino en su sentido puramente etimológico de quien hace o fabrica. Y aunque hablemos de quien hace desaparecer, de quien desaparece y de quien hace alrededor de la desaparición no esté, un debate sobre voluntades y capacidades de agencia (también de los objetos) sino de vestigios, de las “señales y huellas que quedan de algo o de alguien que ha pasado o desaparecido”, del soporte de las persistencias, porque como se dice una y otra vez lo opuesto al desaparecido no es la aparición (una materialización total, de cuerpo presente), sino el olvido (la desligación de cualquier forma de materialización). Y tan interesantes como esos dos polos (desaparición-olvido) es todo el camino intermedio en donde se sitúan todas esas materializaciones singulares, ni tan obvias ni tan fijadas ya en las narrativas de la desaparición. De la calidad arenosa de la materialidad.

  1. La autoría de esta entrada es indirectamente y bastardamente colectiva (del grupo de las materialidades y discusiones colectivas), aunque salga de mi teclado.

 

(1) https://familylinks.icrc.org/es/Paginas/ComoTrabajamos/Personas-desaparecidas-y-sus-familias.aspx

(2) http://www.cer.academy/especialista-en-identificacion-de-huellas-humanas/

(3) http://www.lavanguardia.com/sucesos/20170510/422472849712/encuentran-mochila-joven-barcelones-desaparecido-brasil.html

(4) https://linnamuuseum.tartu.ee/en/kgb-kongide-muuseum/

(5) https://www.nytimes.com/es/interactive/el-rastro-de-cuerpos-a-lo-largo-de-la-frontera-entre-mexico-y-estados-unidos/?em_pos=large&emc=edit_bn_20170504&nl=boletin&nlid=74891816&ref=headline&te=1

(6) http://richardmosse.com/projects/incoming#home

(7) http://diario.mx/Nacional/2014-10-22_4f3e7bde/obligan-manifestantes-a-federal-a-marchar-descalzo-en-iguala/

(8) http://sintortura.mx/wp-content/uploads/2015/04/La-Tortura-en-México.-Alberto-Castillo.pdf

(9) http://www.noticiascyl.com/palencia/sucesos-palencia/2017/03/28/localizado-con-vida-un-hombre-desaparecido-en-villamuriel-de-cerrato/

(10) http://internacional.elpais.com/internacional/2017/05/10/mundo_global/1494429865_972187.html